03 Nov
FAQs fiscales 2021

Acuerdo extrajudicial con un banco sobre una cláusula abusiva: ¿cómo tributa la compensación?

Un consultante tiene concertado un producto financiero con una entidad bancaria, a quien ha demandado judicialmente por cláusula abusiva. Actualmente, el banco le ofrece un acuerdo extrajudicial mediante «la compensación del exceso abonado previo al juicio».

Plantea a la Dirección General de Tributos cuál es la tributación en el IRPF.

La respuesta de la DGT

En primer lugar, señala la DGT que esta percepción determina —respecto a la tributación del consultante por el IRPF— la obtención de una ganancia patrimonial por el importe de la compensación (incluyéndose también las cuantías que vinieran a resarcir los gastos de defensa jurídica producidos, resarcimiento que también se menciona en el escrito de consulta), pues responde al concepto que de ganancias y pérdidas patrimoniales se recoge en el artículo 33.1 de la Ley 35/2006.

Adicionalmente, esta ganancia patrimonial, al no proceder de una transmisión, su cuantificación viene dada por el propio importe compensatorio o indemnizatorio, sin minoración de gastos, tal como resulta de lo dispuesto en el artículo 34.1,b) de la LIRPF, integrándose además —desde su consideración como renta general, en cuanto ganancia patrimonial no procedente de una transmisión— en la base imponible general en la forma que se recoge en el artículo 48 de la misma ley-

Intereses de demora

Respecto a los intereses de demora que pudieran derivar del acuerdo extrajudicial, cabe señalar que en el IRPF los intereses percibidos por el contribuyente tienen diferente calificación, en función de su naturaleza remuneratoria o indemnizatoria.

Los intereses remuneratorios constituyen la contraprestación, bien de la entrega de un capital que debe ser reintegrado en el futuro, bien del aplazamiento en el pago, otorgado por el acreedor o pactado por las partes.

Estos intereses tributarán en el impuesto como rendimientos del capital mobiliario, salvo cuando, de acuerdo con lo previsto en el artículo 25 de la Ley 35/2006 proceda calificarlos como rendimientos de la actividad empresarial o profesional.

Por su parte, los intereses indemnizatorios tienen como finalidad resarcir al acreedor por los daños y perjuicios derivados del incumplimiento de una obligación o el retraso en su correcto cumplimiento. Estos intereses, debido precisamente a su carácter indemnizatorio, no pueden calificarse como rendimientos del capital mobiliario, lo que nos lleva al ámbito de las ganancias patrimoniales.

Partiendo del concepto legal de ganancias patrimoniales de lo dispuesto en el artículo 25 de la Ley del IRPF, los intereses analizados han de tributar como ganancias patrimoniales, en cuanto comportan una incorporación de dinero al patrimonio del contribuyente —no calificable como rendimientos— que da lugar a la existencia de una ganancia patrimonial.

Ganancia patrimonial no amparada por ninguno de los supuestos de exención establecidos legalmente y que, al no proceder de una transmisión, debe cuantificarse en el importe percibido por tal concepto.

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