14 Sep
sentencia contrato de obra monitora despido

Contratas: El Supremo “recuerda” que los convenios no pueden saltarse los límites del contrato de obra o servicio (poder identificar tareas con sustantividad no da carta blanca a las empresas)

Contrato para obra o servicio determinado en el marco de una contrata: el Tribunal Supremo vuelve a sentenciar que los convenios colectivos no pueden saltarse los límites y requisitos que hay que cumplir para poder formalizar un contrato de obra.

En el caso concreto enjuiciado (convenio colectivo de contact center), deja claro el TS que el hecho de que el convenio permita “identificar”, las tareas que, dentro de las de la empresa, tienen esa singularidad (autonomía y
sustantividad propia) no significa que se pueda otorgar esa calificación a actividades distintas de las legalmente establecidas (sent. del TS de 20 de julio de 2021).

Si unas determinadas labores no son propias de este contrato, por faltarle alguno de los requisitos que legalmente lo caracterizan, el convenio colectivo no puede autorizar su utilización por la vía de la identificación que autoriza el precepto estatutario ( se remite el TS, entre otras, a sus sentencias SSTS de 23 de septiembre de 2002, Rcud. 222/2002  y 756/2017, de 4 de octubre, Rcud. 176/2016).

El caso concreto enjuiciado

Se interpone recurso de casación para la unificación de la doctrina para decidir si la ampliación unilateral por parte del empresario del objeto de un contrato de trabajo temporal por obra o servicio determinado ligado a una contrata mercantil, incorporando nuevos cometidos como consecuencia de la absorción de terceras empresas por parte de la empresa comitente, supone una alteración sustancial del objeto del contrato de trabajo y un fraude sobrevenido que implica la declaración del carácter indefinido del contrato de trabajo temporal.

La sentencia del TS

El TS ratifica la sentencia del TSJ de Madrid que daba la razón al trabajador (reconocimiento de su relación de trabajo como indefinida), desestimando el recurso interpuesto por la empresa.

En este caso, sentencia el  Supremo, no ha existido la causa de temporalidad que exige la propia definición del contrato, habida cuenta de que no estamos ante una obra o servicio con sustantividad propia, sino ante una actividad estructural de la empresa.

Esto, razona el TS, resulta evidente en la medida en que el objeto del contrato se amplía unilateralmente para dar cabida en el mismo a necesidades de la empresa cliente que no estaban presentes en el encargo mercantil sobre el que se sustentó la celebración del contrato temporal.

Y esto, deja muy claro el Supremo, no se opone al artículo 14 b) del Convenio Colectivo de Contact Center alegado
por la empresa recurrente.

Dicho precepto establece lo siguiente: “Contrato por obra o servicio determinado.

Esta modalidad de contratación será la más normalizada dentro del personal de operaciones.

A tales efectos se entenderá que tienen sustantividad propia todas las campañas o servicios contratados por un tercero para la realización de actividades o funciones de Contact Center cuya ejecución en el tiempo es, en principio de duración incierta, y cuyo mantenimiento permanece hasta la finalización de la campaña o cumplimiento del servicio objeto del contrato”.

Esta previsión, señala el TS, podía corresponder a la contenida en el párrafo segundo del artículo 15.1 a) ET, según la que:

“Los convenios colectivos sectoriales estatales y de ámbito inferior, incluidos los convenios de empresa, podrán identificar aquellos trabajos o tareas con sustantividad propia dentro de la actividad normal de la empresa que puedan cubrirse con contratos de esta naturaleza”.

Ahora bien, deja muy claro el Supremo, el solo enunciado del precepto evidencia cuáles son los límites que se imponen a los negociadores.

Se les permite “identificar”, las tareas que, dentro de las de la empresa, tienen esa singularidad (autonomía y
sustantividad propia); pero lo que no pueden hacer es otorgar esa calificación a actividades distintas de las
legalmente establecidas.

Si unas determinadas labores no son propias de este contrato, por faltarle alguno de los requisitos que legalmente lo caracterizan, el convenio colectivo no puede autorizar su utilización por la vía de la identificación que autoriza el precepto estatutario ( SSTS de 23 de septiembre de 2002, Rcud. 222/2002 y 756/2017, de 4 de octubre, Rcud. 176/2016; entre otras).

Y en el presente supuesto, concluye el TS, se comprueba que la identificación que hace el contrato no es
tal, puesto que no se refiere a actividades concretas con autonomía y sustantividad.

Al contrario, la supuesta identificación consiste en una mera descomposición de la actividad normal y estructural de la empresa por encargos de clientes, de suerte que cada uno de ellos podría servir de fundamento a un contrato temporal de obra o servicio, siendo la actividad de la empresa, precisamente, la de realizar las actividades inherentes a los encargos de los clientes.

Dicho de otra forma, toda la actividad empresarial consiste en desarrollar servicios para terceros. Estos servicios, como tales, están sujetos a una determinada duración en atención al nexo contractual entablado con la empresa cliente, pero tal delimitación temporal en su ejecución no puede permear la duración de la relación laboral de la plantilla de la empresa si no se atienen a las notas estrictas del artículo 15.1 a) ET.

Por todo ello, desestima el recurso interpuesto por la empresa.

 

Por: Estela Martín

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