05 May
sentencias laborales 2021

Declarado procedente el despido de un trabajador que se no reincorporó tras un ERTE FM

El TSJ de Castilla y León ha ratificado la declaración de procedencia del despido disciplinario de un trabajador (por faltas de asistencia injustificadas) que no se reincorporó tras un ERTE por fuerza mayor.

En su sentencia (sent. del TSJCyL de 1 de marzo de 2021) desestima además el supuesto incumplimiento de la cláusula de salvaguarda del empleo, puesto que la propia cláusula excluye las situaciones de despido declarado procedente.

El caso concreto enjuiciado

Desde el 16 de marzo de 2020 el demandante estuvo afectado por el ERTE por causa de fuerza mayor autorizado a la empresa.

El 28/05/20 la empresa demandada, a través de su encargada, Dª. Edurne , se puso en contacto con el trabajador, a fin de que se reincorporara a prestar servicios tras el ERTE, reincorporación que estaba prevista para el día 29/05/20.

No obstante, y tras mantener una conversación con la encargada, en la que el trabajador le mostró su disconformidad sobre la información que había obtenido de la TGSS en su informe de vida laboral, el trabajador no se incorporó a prestar servicios.

En concreto, no se incorporó los días 29, 30 y 31 de Mayo, y el 1 y 2 de Junio, sin justificar dichas ausencias .

El 3/06/20 la empresa remitió un burofax al  trabajador comunicándole sanción de empleo y sueldo por faltas de asistencia.

En dicha comunicación, entre otros, se especificaba lo siguiente:

Tras conseguir la autorización de la compañía y una vez desarrollados los imprescindibles protocolos de seguridad, la empresa procedió a la reapertura de parte de sus locales al objeto de poder prestar el servicio de delivery.

Uno de los locales que se procedió a reaperturar fue el local donde Ud. presta servicios. Por dicho motivo se contactó telefónicamente con Ud. al objeto de trasladarle la posibilidad de incorporarse a su puesto de trabajo, a lo que Ud. se mostró conforme.

Su primer día de trabajo estaba establecido para el día 29 de mayo, procediendo la empresa a comunicar su reincorporación con carácter previo, tanto a la Seguridad Social, como al SEPE.

El día 29 de Mayo debía reincorporarse al trabajo pero tras numerosas llamadas, finalmente nos comunica que no se iba a incorporar a trabajar por una serie de dudas que tiene con su vida laboral.

La encargada del local, Dña. Edurne intenta aclararle sus dudas pero usted decide, de todas maneras, no incorporarse a su puesto de trabajo.

Al día de hoy, sigue sin haberse presentado, habiendo faltado los días 29, 30 y 31 de Mayo, y el 1 y 2 de Junio, no ha presentado justificación alguna de dichas ausencias.

La dirección de la empresa, le impone, la sanción de suspensión de empleo y sueldo de 30 días.

Cumplida la sanción, el trabajador debía incorporarse a su puesto de trabajo el 4 de julio de 2020, pero no lo hizo.

El 16/07/20 la compañía remitió un burofax al trabajador comunicándole su despido disciplinario por faltas de asistencia y trasgresión de la buena fe contractual.

Se aplica el Convenio Colectivo del Sector de Hostelería de la provincia de Valladolid.

La sentencia del TSJ

El JS declaró el despido procedente al entender que los hechos revestían la suficiente gravedad como para justificar el despido disciplinario.

Recurre la empresa ante el TSJ para denunciar la interpretación errónea en la sentencia de la disposición adicional sexta del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo.

En el recurso de suplicación ante el TSJ argumenta la Letrada del trabajador que la empresa no cumplió con el compromiso de mantener el empleo (salvaguarda del empleo en los ERTEs) al despedir al trabajador.

El TSJ descarta que se haya producido tal incumplimiento

La disposición adicional sexta del Real Decreto-ley 8/2020 invocada por el recurrente es cierto que establece una cláusula de salvaguarda del empleo en los ERTEs.

Ahora bien, recuerda el TSJ, también se establece en la cláusula lo siguiente:

«No se considerará incumplido dicho compromiso cuando el contrato de trabajo se extinga por despido disciplinario declarado como procedente, dimisión, muerte, jubilación o incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez de la persona trabajadora (…)».

En el caso enjuiciado queda claro en la sentencia impugnada que el cese del trabajador ha sido calificado
como procedente.

Por tanto, de acuerdo con lo dispuesto en la cláusula adicional sexta, no se produce la ruptura del compromiso de salvaguarda del empleo por parte de la empresa demandada.

El recurrente no dedica ningún otro razonamiento a combatir la calificación de procedencia del despido del que ha sido objeto por la empresa recurrida, por lo que la desestimación del recurso deviene inevitable.

Por: Estela Martín

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