31 Mar
tribunal supremo 23 de septiembre 2021 periodo de prueba

Declarado procedente el despido disciplinario de una encargada tras las quejas de varias subordinadas (insultos y faltas de respeto) comunicadas a los RLT

Declarado procedente el despido disciplinario de una trabajadora (encargada) tras varias quejas realizadas por varios de sus subordinados (insultos, faltas de respeto…) canalizadas a través de los representantes de los trabajadores.

En la sentencia, el TSJ ratifica la declaración de procedencia del despido al entender que han quedado acreditados los hechos y que éstos revisten la suficiente gravedad como para justificar el despido (sent. del TSJ de Castilla y León de 18 de enero de 2021)

El caso concreto enjuiciado

La Secretaria del Comité de Empresa de una compañía (Soledad) recibió quejas por parte de los trabajadores del centro de trabajo de Olmedo, en relación con la actitud y el trato diario recibido por los mismos por parte de la encargada.

Soledad solicitó a los trabajadores afectados que redactaran, cada uno de ellos, un escrito en el que relataran
los hechos, y recogió las declaraciones escritas  presentadas por 11 trabajadores (de un total de 20 en el centro de trabajo,  sin contar a la encargada).

El 28/05/20 la Secretaria del Comité de Empresa entregó las declaraciones al Jefe de Zona, quien las remitió a su vez al Departamento de Recursos Humanos.

Los trabajadores que redactaron las declaraciones ratificaron su contenido en una entrevista mantenida con la empresa y en la que estuvo presente la Secretaria del Comité de Empresa por medio de videoconferencia.

Mediante carta fechada el 2/06/20, la empresa comunica a la encargada su despido disciplinario.

Entre los testimonios aportados por los trabajadores, tal y como se exponía en la carta de despido, se encontraban los siguientes:

La persona 1, empleada de la tienda, tenía que hacer una compra por encargo en la tienda, y Ud. discrepó de la forma de hacerlo.

La persona 1, finalmente no hizo la compra para evitar problemas. Como a otra compañera, y en las mismas circunstancias sí le permitió comprar, la persona 1, le preguntó a Ud. porque a la otra compañera sí, y a mí no, me permitía hacer la compra.

Ante esto Ud. reaccionó con gritos y voces. Le dijo, «que no iba a llegar a casa más tarde (por permitir hacer la compra)».

Mientras la persona 1 cerraba la caja, continuó gritando y voceando. Profirió gritos y faltas de respeto, pero la persona I, no siguió sus provocaciones. Al ver Ud. que la persona 1, no la respondía a sus hechos, comenzó a elevar el tono de los insultos.

Ud. la llamó «puta niñata»,que tenía «cara de amargada»,que tenía cara de «gilipollas», y que no quería ver mi «cara
de subnormal» por el supermercado».

Persona 2
Esta empleada informó de unos hechos respecto a Ud. y que de forma repetitiva, se producen desde el mes de
enero de 2020: «numerosas faltas de respecto, incorrecciones con la forma de dirigirse al personal, lo que realiza
delante de clientes».

En concreto, estando en la cola para pagar, y ante el mal cierre de una caja por parte de otra empleada, y a voz en grito le dijo: «¿de qué vais? iiNo se os puede dejar solas!! iiMe las liais enseguida!!». Esto ocurrió en enero de este año.

Persona 4
Esta empleada informó de lo siguiente sobre su comportamiento: «la situación en la tienda a partir de los dos meses de su incorporación, los gritos, los malos modos, los insultos, los desprecios y las blasfemas son una constante».

Esta empleada al pedirle irse media hora antes para asistir a la peluquería, y recuperar la hora al día siguiente,
Ud. le espetó: «por mis cojones, te vienes esta tarde a echar la media hora!’.

Dice esta persona: «es un horror trabajar así, pensando en qué te va a decir, si te va a reñir por cualquier chorrada o va a tener e/ día tranquilo».

Esta empleada declaró el 13 de abril pasado, fue a la tienda un cliente que lleva mucho pan de forma habitual, y Ud. se refiere a el como «puto búlgaro».

(Y así sucesivamente hasta 11 testimonios)

Tal y como exponía la carta de despido: «En este sentido, es especialmente significativo que haya 11 personas de las 21 que componen la tienda, incluida Ud., que hayan coincidido en describir el trato incorrecto, y del todo reprochable, que Ud. les ha dispensado durante un espacio prolongado de tiempo».

Se aplica el VIII Convenio Colectivo de Medianas Superficies de Distribución de Alimentación de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, publicado en el BOCYL de 4 de marzo de 2016.

La sentencia

El TSJ ratifica la declaración de procedencia del despido.

La defensa de la encargaba argumentaba, entre otras cuestiones, que no se había identificado a los trabajadores concretos que habían presentado las quejas y que esto producía indefensión

El TSJ desestima el recurso al entender que los hechos son de gravedad suficiente para justificar el despido, sin que lo alegado por la recurrente en los diferentes motivos de recurso dé lugar a la revocación de la sentencia recurrida por infracción de las normas citadas.

Los hechos aparecen extensamente expresados en la carta de despido, era fácil identificar a los trabajadores
que denunciaron tales hechos por datos concretos y ninguna indefensión se le ha causado a la trabajadora.

Los escritos impugnados por la trabajadora los ha dado por probados la Juez a quo a través de la prueba testifical.

Tampoco se aprecia la vulneración del principio de tipicidad, pues en la carta de despido se concreta que los hechos imputados constituyen una falta que aparece recogida en el artículo 37 del Convenio Colectivo de aplicación como falta muy grave.

Lo que hace la Juzgadora es concluir que tal hecho justifica la sanción impuesta de despido con apoyo en el artículo 39 de dicho convenio.

Tampoco se entiende infringido el principio de proporcionalidad, pues a la gravedad de los hechos acreditados para la Juez a quo, continuos gritos y falta de respeto respecto de las subordinadas, que se dice en el hecho probado segundo que se producían en ocasiones en presencia de clientes, e incluso a clientes, no parece una sanción excesiva la del despido.

Aunque se dice que la trabajadora lleva más de 13 años de antigüedad y que nunca se le había impuesto la sanción más grave en su grado máximo, se trata de una trabajadora que fue trasladada de centro de trabajo por situación conflictiva con los trabajadores.

Por todo ello, ratifica la declaración de procedencia del despido.

Por: Estela Martín

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