17 Dic
despido disciplinario cajero

Ratificada la procedencia del despido de un trabajador (cajero) por saltarse la prohibición de realizar compras personales durante su jornada

Ratificada la declaración de procedencia del despido disciplinario de un trabajador (cajero de una gran superficie) por saltarse la prohibición expresa de realizar compras personales durante su jornada laboral (sent. del TSJ de Cantabria de 22 de octubre de 2021).

Se aplica el Convenio Colectivo Estatal de Grandes Almacenes.

El despido disciplinario está motivado por la comisión por su parte de hechos constitutivos de unas infracciones laborales de carácter muy grave, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 54, apartado 3 y 55, apartados 2 in fine y 13 del Convenio Colectivo Estatal de Grandes Almacenes que resulta de aplicación en la Compañía, así como en el artículo 54, apartado 2, letras b) y d) del Estatuto de los Trabajadores (trasgresión de la buena fe contractual).

Tal y como se especificaba en la carta de despido, todo empleado tiene la obligación de respetar las órdenes e instrucciones emanadas de sus superiores jerárquicos en el ejercicio regular de las facultades directivas, de igual modo que se deben observar las normas y procedimientos internos elaborados y transmitidos por la Dirección de la Empresa; los cuales en su globalidad tienen la finalidad de organizar y desarrollar correctamente la actividad empresarial.

En este sentido, consta establecido en la Empresa el correspondiente procedimiento de cobro de productos, por el cual se encuentra taxativamente prohibido cobrarse a uno mismo o aplicarse un auto-descuento, y ello no solo por su expresa regulación, sino por cuanto finalmente ello puede derivar en posibles perjuicios económicos para la Compañía.

Asimismo, en la Compañía se encuentra terminantemente prohibida la realización y/o preparación de compras durante la jornada laboral, constando así establecido en la propia normativa interna de obligado cumplimiento en la Empresa, la cual le fue entregada al Trabajador el pasado día 24 de julio de 2009, con sucesivos recordatorios en fecha 18/06/2014 y 3/02/2016, así como en otras ocasiones de manera verbal, durante el tiempo de «Briefing», por su responsable actual.

A pesar de lo anterior, la Dirección de la Compañía ha tenido conocimiento de que Ud. ha incurrido en una serie de actuaciones irregulares hacia la Empresa, ya que ha estado realizando compras personales durante su jornada laboral, cobrándose a sí mismo estos productos.

Se detallan en la carta los días en que tuvieron lugar los hechos (realización de compras personales). En concreto, se detallan 12 compras personales realizadas  durante su jomada laboral y desde la caja registradora destinada a devoluciones, tal y como indican los tickets de compra detallados seguidamente.

La sentencia

Se ratifica la declaración de procedencia del despido al entender que han quedado acreditados los hechos y que revisten la suficiente gravedad como para justificar el despido.

Recuerda el TSJ la doctrina del Supremo en torno al despido por trasgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza.

Entre otras, como establecen las SSTS de 8 de febrero de 1991 y 9 de diciembre de 1989, el elemento fundamental del incumplimiento no es el daño causado sino en el quebranto de la buena fe depositada y de la lealtad debida, lo que determina que la infracción o el incumplimiento imputado no quede enervada por la inexistencia de perjuicios para la parte contraria.

Aplicando la doctrina al caso concreto, razona el TS que es necesario partir de que consta probada la conducta imputada en la carta de despido, esto es, que entre los días 19 de octubre y 18 de noviembre del año 2020, el trabajador realizó compras personales durante su horario de trabajo, cobrándose a sí mismo en la caja de devoluciones de la sección de outlet, cuando conocía que dicha práctica estaba expresamente prohibida por la empresa, tal como aparece en las normas básicas del régimen interno de la línea de cajas que el actor firmó en los años 2014 y 2016.

En concreto, la normativa empresarial establece que las compras deben realizarse siempre fuera de horas de trabajo y nunca en nuestra propia caja, estando prohibido que los trabajadores se cobren a sí mismos y que utilicen la tarjeta del Club (…) en tiempo de trabajo, así como su cesión a terceros.

Además, consta probado que el trabajador había sido informado de la referida prohibición en repetidas ocasiones por la persona responsable de la sección de outlet.

No es posible, razona el TSJ, aplicar la teoría gradualista, ya que la conducta imputada y que ha resultado probada, según se describe en la sentencia, no puede atenuarse, ni en su gravedad ni en la culpabilidad, al romper de forma irreparable la confianza depositada por la empresa en el trabajador y, por tanto, la posibilidad de que continúe el vínculo laboral.

Destaca especialmente, en este sentido, que la conducta desarrollada no pudiera ser descubierta mediante el arqueo diario de caja, lo que determinó que su descubrimiento se produjese tras haber manifestado una compañera que el trabajador cerraba la caja con su código una hora antes del fin de su turno y la abría luego con el código de dicha trabajadora.

Es decir, nos encontramos ante una conducta claramente desleal, que además se venía realizando de forma encubierta, lo que quiebra las más elementales normas de la buena fe.

Por todo ello, se ratifica la declaración de procedencia del despido.

Por: Estela Martín

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