05 Feb
sentencias laborales 2021

El Supremo avala el despido objetivo por causas ecónomicas aunque las pérdidas sean inferiores a las del año anterior

Despido por causas económicas. Pérdidas económicas en las tres últimas anualidades. El Tribunal Supremo avala el despido aunque en el año del despido las pérdidas económicas son inferiores a las de los dos años anteriores.

Razona en su sentencia el Supremo que la empresa intentó solucionar su situación crítica del año 2015 sin extinguir el contrato de trabajo del empleado, lo que no debe impedir que, si las causas económicas subsistieron en el año siguiente (aunque las pérdidas sean menores), el empleador pueda despedir por causas objetivas al trabajador en el año 2016.

La tesis contraria, entiende el TS, tendría un efecto disuasorio para las empresas que intentan superar su situación económica negativa sin realizar despidos al iniciarse dicha situación (sent. del TS de 14 de enero de 2021, en unificación de doctrina).

El caso concreto enjuiciado

La controversia suscitada en este recurso consiste en dilucidar si concurren causas económicas que justifican el despido objetivo de un trabajador cuando la empresa acredita importes netos de la cifra de negocio decrecientes y resultados negativos de la cuenta de pérdidas y ganancias pero en el año del despido las pérdidas son menores que en los dos años anteriores.

La sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia de fecha 17 de abril de 2018, recurso 392/2018, desestimó el recurso de suplicación interpuesto por la empresa contra la sentencia dictada por el Juzgado de lo Social, que había declarado improcedente el despido del actor.

Contra la citada sentencia recurre en casación unificadora la parte demandada.

La empresa formula un único motivo en el que denuncia la infracción del art. 52.c) en relación con el art. 51.1 del Estatuto de los Trabajadores (en adelante ET), alegando que las pérdidas continuas y el descenso de facturación de la empresa acreditan la concurrencia de la causa económica que justifica el despido objetivo del demandante.

La sentencia del Supremo

El Tribunal Supremo estima el recurso interpuesto por la compañía.

La empresa ha tenido los siguientes importes netos de la cifra de negocio:
a) Año 2013: 12.479.230,79 euros.
b) Año 2014: 12.558.263,67 euros.
c) Año 2015: 11.285.716,62 euros.
d) Año 2016: 9.747.186,89 euros.

El cuarto trimestre de 2016 obtuvo un importe neto de la cifra de negocio de 2.253.225,21 euros, que es inferior al cuarto trimestre de 2015, cuando obtuvo un importe neto de la cifra de negocio de 2.674.261,19 euros.

El tercer trimestre de 2016 obtuvo un importe neto de la cifra de negocio de 2.153.733,87 euros, que es inferior al tercer trimestre de 2015, cuando obtuvo un importe neto de la cifra de negocio de 3.063.755,27 euros.

Esta empresa tuvo los siguientes resultados negativos de la cuenta de pérdidas y ganancias:
a) Año 2014: 72.509,77 euros.
b) Año 2015: 220.605,10 euros.
c) Año 2016: la cuenta provisional reflejó un resultado de ejercicio negativo por importe de 20.527,14 euros.
Las pérdidas reales ascendieron finalmente a 19.387,72 euros.
El despido se produjo el día 22 de noviembre de 2016 con efectos el mismo día.

Razona el Tribunal Supremo que estos datos evidencian que se ha acreditado la disminución relevante y persistente
de la cifra de negocio, así como las pérdidas de la empresa.

La sentencia recurrida argumenta que la empresa no despidió al trabajador en el año 2015, cuando las pérdidas
eran cuantiosas, por lo que no puede despedirlo en el año 2016, al ser las pérdidas menores.

El hecho de que la empresa no despidiera al trabajador por causas económicas en el año 2015, cuando la cifra de facturación era de 11.285.716,62 euros; no imposibilita que pueda despedirlo en noviembre del año 2016, cuando la cifra de facturación era mucho menor: 9.747.186,89 euros.

Es cierto que el resultado negativo de la cuenta de pérdidas y ganancias fue peor en 2015 que en 2016. Pero en este último año la empresa también sufrió importantes pérdidas.

La empresa intentó solucionar su situación crítica del año 2015 sin extinguir a la sazón el contrato de trabajo del empleado lo que no debe impedir que, si las causas económicas subsistieron en el año siguiente, el empleador pueda despedir por causas objetivas al trabajador en el año 2016.

La tesis contraria tendría un efecto disuasorio para las empresas que intentan superar su situación económica negativa sin realizar despidos al iniciarse dicha situación.

Por ello, debemos concluir que se ha probado la concurrencia de causas económicas que justifican la extinción del contrato del trabajador.

Dicha extinción debe considerarse como una medida adecuada y proporcionada al fin perseguido.

El despido del demandante es una medida razonable y proporcionada para hacer frente a la progresiva disminución de la cifra de negocio y a las importantes pérdidas sufridas por la empresa.

Dichas pérdidas, acreditado el Supremo, justifican la decisión del empleador extintiva de la relación laboral, sin que se haya probado una patente desproporción entre el objetivo legalmente fijado y el sacrificio impuesto al accionante.

Por: Estela Martín

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