13 Feb
indemnización extinción contrato de obra

El Supremo unifica doctrina sobre la caducidad de la acción de despido

El Tribunal Supremo acaba de dictar una sentencia de unificación de doctrina en torno a la caducidad de la acción de despido (sent. del TS de 14 de enero de 2021). Estima el recurso interpuesto por una compañía.

Nota: El Tribunal Supremo aplica la doctrina contenida en su sentencia STS 5.05.2016. rcud 2346/2014).

El recurso de casación unificadora interpuesto por la empresa Colegio A gira en torno a la caducidad de la acción de despido que sostiene concurrente en el presente litigio.

Impugna la sentencia de la sala de lo social del TSJ de Madrid de 17.09.2018, R. 488/18, que desestimó su recurso frente a la dictada en la instancia que no había apreciado la excepción de caducidad.

El caso concreto enjuiciado

La trabajadora, profesora de primaria, vio extinguido su contrato, con efectos 3 de julio de 2017 y comunicación de 30 de junio, por cumplimiento de una condición resolutoria: no haber obtenido la habilitación en lengua inglesa.

El contrato se firmó por el Colegio A, que igualmente figura en las nóminas de aquélla.

El acto de conciliación se celebró el 11.08.2017 con resultado de sin avenencia frente a la empresa (B).

La ampliación de la demanda frente a Colegio A tuvo lugar el 16.02.2018.

La sentencia de instancia estimó la falta de legitimación pasiva de B y condenó a Colegio A por despido improcedente.

La sala desestimó la excepción de caducidad remitiéndose a la sentencia de instancia que indicaba que, de acuerdo con el art. 103. 2 LRJS, aunque la trabajadora conocía al empleador ya que en el contrato y las nóminas consta Colegio A, fue a instancia del juzgado cuando se verificó la ampliación de la demanda, tras las alegaciones de la empresa demandada, que también compareció ante el SMAC, manifestando la necesidad de demandar al Colegio A.

Entiende así que el tiempo transcurrido desde la interposición de la papeleta de conciliación contra B hasta la ampliación de la demanda, no es imputable a la trabajadora a título de dolo o culpa, ya que el nombre de un colegio suelen ser nombres comerciales y detrás suele estar la sociedad empleadora.

La sentencia

Ahora el Tribunal Supremo estima el recurso interpuesto por el Colegio A y revoca en parte la sentencia de instancia, para estimar la excepción de caducidad opuesta por aquélla y desestimar en su integridad la demanda.

Se mantiene, en consecuencia, la absolución que ya se había acordado de la codemandada B.

Razona el TS que en este caso la trabajadora tuvo desde el inicio de la prestación de servicios, durante su transcurso y al tiempo del despido, los datos necesarios e imprescindibles para articular la demanda frente al empleador real.

Sin embargo, la formuló contra otra entidad del grupo empresarial, respecto de la que no figura elemento fáctico alguno sobre una eventual vinculación de naturaleza laboral, ni ninguna interposición lícita ni ilícita en el curso de la relación, y ni siquiera una apariencia formal de aquella calidad.

La ampliación de la demanda contra quien en todo instante ha sido el real y explícito empresario de la
trabajadora tuvo lugar transcurridos los 20 días hábiles desde su despido, circunstancia que de manera
irremediable determinaba la caducidad de la acción de despido.

Ni la presunta atribución del error al primer demandado, por haber comparecido al acto de conciliación, tiene virtualidad para enervar dicho instituto, ni tampoco la ampliación otorgada por el órgano judicial, pues la misma acaece respecto de un empresario ya conocido de manera indubitada con carácter previo.

En consecuencia, la formulación contra éste lo fue de forma extemporánea, concluye el Supremo en este punto.

Por: Estela Martín

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