29 Jun
despido disciplinario y redes sociales Facebook Instagram

Facebook, detectives y despido: avalado el despido disciplinario por competencia desleal (trabajos por cuenta propia durante una baja por IT)

Facebook, detectives y despido disciplinario. Un tribunal acaba de avalar el despido disciplinario por competencia desleal de una trabajadora que, mientras estaba de baja por IT, estaba prestando sus servicios como diseñadora de tocados por cuenta propia (Sentencia del TSJ de Andalucía de 16 de mayo de 2019).

Entre las pruebas aportadas destacaban imágenes y posts colgados por la trabajadora en redes sociales como Facebook e Instagram.

El caso concreto enjuiciado

Una trabajadora prestaba sus servicios para una empresa desde el 10 de agosto de 2009 con categoría de jefa de compra, y desde el 23 de febrero de 2016 por novación contractual como delineante diseñadora.

Con fecha y efectos del 11 de noviembre de 2016, la empresa le comunicó su despido disciplinario por competencia desleal.

La empresa tenía sospechas de que la empleada estaba realizando trabajos como diseñadora de tocados por cuenta propia mientras se encontraba de baja médica, para lo cual encargó a un detective privado el seguimiento y vigilancia de la misma.

El día 11 de octubre de 2016, el detective se citó con la trabajadora y se reúnen en un mesón, ella le expone los tocados y aquel le compra cuatro tocados por 200 €.

El 15 de octubre de 2016 el detective contactó con la trabajadora por whatsapp para adquirir algún tocado más para su amiga de la tienda, solicitándole una factura.

La trabajadora se cita con el detective y le dice que le puede hacer un albarán, ya que todavía no está de alta como autónoma, pidiéndole los datos de su amiga. Ese día se citan finalmente a las 19 horas 58 minutos, la empleada dice al detective que por correo electrónico puede enviar un pequeño catálogo hecho con fotos y le ofrece enviar los tocados por paquetería.

El 20 de octubre de 2016 el detective recibe un mensaje por whatsapp solicitando el correo electrónico para enviar los tocados y precios. Ese mismo día se reciben en el correo electrónico facilitado los precios de los tocados y las características juntos con dos fotos.

La empleada posee un perfil público en las páginas web: Facebook, Instagran y Linkedln. En esta página tiene un perfil como diseñadora patronista en (…) con la firma (…).

La actora tiene tarjeta de visita con su nombre y expresando su profesión de diseñadora de ropa y complementos con su teléfono y su correo electrónico y página web.

La empresa acude a un Notario para que levante acta de manifestaciones, lo que se efectúa el 7 de noviembre de 2016, constatando que la trabajadora posee un perfil público en diferentes páginas web. Se solicita al notario que imprima publicaciones y fotografías de estas páginas.

En Facebook y en Instagram ese día 7 de noviembre de 2016 con el nombre de DIRECCION002 aparecen numerosas fotografías de la nueva colección de tocados en la pasarela Fashion Week Sevilla.

La actora anuncia el sorteo de dos entradas para su desfile del sábado 1 de octubre. También se invita a visitar la tienda donde están expuestos los tocados, facilitando la dirección de Facebook de la misma.

La sentencia

Tanto el Juzgado de lo Social como el TSJ de Andalucía avalan la declaración de procedencia del despido al entender que los hechos acreditados revisten la suficiente gravedad como para justificar el despido.

No hay lugar a dudas, señala el TSJ, de que ha quedado acreditada la competencia desleal. Entre otros motivos porque los diseños que está realizando y  comercializando por cuenta propia, son del mismo ramo o actividad comercial a la que se dedica su empresa (diseño de ropa y complementos).

Además, algunos de los diseños realizados por la propia trabajadora después son publicados en los perfiles de la empleada en Facebook e Instagram como diseños propios.

En fin, sentencia el tribunal, “se ha acreditado que realiza una concurrencia desleal a su empleadora, dada la definición de competencia como la actividad del trabajador encaminada a realizar tareas laborales de la misma naturaleza o rama de producción de las que está ejecutando en virtud del contrato de trabajo”.

La actividad llevada a cabo por la empleada consuma unos perjuicios, como mínimo indirectos de captación de clientes, y de confusión de diseños, al publicar indistintamente en sus perfiles, tanto diseños propios como diseños de la marca (…), propiedad de la demandada, lo que pueden llevar a confusión a los clientes potenciales, y todo ello pese a tener firmada en su contrato la cláusula que le prohíbe divulgar o publicar cualquier información de la empresa.

A esto se suma, recuerda el TSJ, que en el campo del abuso de confianza o transgresión de la buena fe contractual, roto el nexo de confianza en que se funda toda relación laboral, son irrelevantes cualesquiera otras circunstancia siendo per se una conducta grave con lo que la individualización de la misma para decidir sobre su gravedad es más simple, ya que la sanción del despido disciplinario es la adecuada a estas situaciones por la especial relevancia que tiene este incumplimiento contractual.

En definitiva, la rotura del nexo de confianza por si mismo alcanza cotas de gravedad y culpabilidad suficientes como para superar el juicio de proporcionalidad entre el incumplimiento realizado y la sanción a imponer (el despido).

Por todo ello, concluye la sentencia, puesto que se ha demostardo que los hechos que figuran en la carta de despido son ciertos y además han sido acreditados, no puede alegarse la no producción de perjuicio y desproporción de la sanción, cuando la esencia de la conducta imputada no está en la causación de un daño, sino en la vulneración de los deberes de conducta con que debe ejecutar el contrato de trabajo, tal y como se ha descrito anteriormente.

 

 

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