22 Feb
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La brecha salarial en los tribunales: trabajadora con un complemento de productividad inferior al de sus compañeros varones

Aunque no hay un cuerpo amplio de jurisprudencia en materia de brecha salarial de género sí hay ejemplos como éste: investigadora que percibe inferior complemento productividad que sus compañeros varones.

En este caso, el TSJ de Canarias de 20 de enero de 2020 ratifica la sentencia dictada por el JS que estima la demanda de una trabajadora (investigadora) en materia de discriminación salarial por razón de sexo.

En concreto, el complmento de productividad que cobraba la investigadora, 1.029,77 euros mensuales, era muy inferior al que percibían los otros tres investigadores de la fundación, también con contrato por tiempo indefinido, pero de sexo masculino.

En concreto, el citado «complemento de productividad» en dos de los trabajadores objeto de
comparación ascendía a 1.748,81 euros mensuales; el tercero cobraba esa misma cantidad bajo la denominación
«complemento ad personam»).

El caso concreto enjuiciado

Una trabajadora (investigadora), con antigüedad reconocida de 1 de diciembre de 2009 interpuso demanda contra la fundación en la que trabajaba por discriminación salarial.

En la empresa demandada el el grupo de investigación permanente estaba integrado por la empleada y otros tres investigadores, todos ellos hombres.

Mientras los investigadores de sexo masculino cobraban en nómina una cantidad mensual de 1.748,81 euros bajo el concepto «complemento de productividad» o «plus ad personam», a la trabajadora solo se le pagaban 1.029,77 euros mensuales como «complemento de productividad».

La trabajadora consideraba que la diferencia en la retribución no estaba justificada en criterios objetivos ajenos a estereotipos de género, y constituía una discriminación por razón de sexo.

Entendía la defensa de la trabajadora que se estaba vulnerando su derecho fundamental a no ser discriminada y que, como indemnización por los perjuicios ocasionados, se le debía abonar la diferencia entre el complemento de productividad que percibían sus compañeros varones y el que cobraba ella.

La trabajadora solicitaba percibir un complemento de productividad mensual de 1748.81 euros igual que el personal masculino investigador, y el pago de una indemnización por daños de 23.728,32 euros como cantidades adeudadas desde el mes de abril de 2016 a diciembre de 2018 a razón de 719,04 euros mensuales, más las que se generasen mensualmente hasta la fecha de la sentencia.

Tanto el JS como el TSJ de Canarias dan la razón a la trabajadora.

La sentencia del TSJ de Canarias

El TSJ ratifica la sentencia dictada por el JS sobre la demanda de tutela de derechos fundamentales 967/2018, sobre discriminación por razón de sexo en materia retributiva, la cual se confirma en todos sus extremos.

Si el establecimiento de esa diferencia salarial obedecía, como alegaba la fundación, a razones objetivas desvinculadas de cualquier consideración relacionada con el género, la Fundación tendría que ser capaz de alegarlas y probarlas, pues no está en absoluto desvinculada, y no puede declararse ignorante, de lo que hizo en su momento la empresa cedente.

De no acreditar la existencia de causa justificadora del distinto tratamiento salarial, es tan responsable de esa
discriminación salarial como lo fuera la empresa originaria de la demandante.

Además, deja claro la sentencia, nada de lo que se alega adicionalmente por la recurrente como justificación de la diferencia salarial puede considerarse como objetivo, suficiente y proporcionado.

Si la Sala pudiera efectuar una nueva valoración global de la prueba, tendría que concluir que no es cierto que la cuantía del «complemento de productividad» dependa del número de proyectos cuya dirección se asume por cada investigador, o que sea simplemente la diferencia entre la cantidad disponible para retribuir al investigador en virtud de la subvención o financiación de cada proyecto, y las retribuciones básicas aplicables en la Fundación.

La primera afirmación (que el complemento está vinculado al número de direcciones de proyectos) quedaría patentemente desmentida con la misma propuesta de revisión que se dedujo por la recurrente, pues en esa propuesta consta que la trabajadora ha asumido la dirección de más proyectos que D. Alfonso (9 históricos y 2 actuales por la demandante, y 5 históricos y 1 actual por D. Alfonso ).

Sin embargo, mientras la trabajadora percibe 1.029,77 euros por «complemento de productividad», D. Alfonso cobra el mismo «complemento de productividad», 1.748,81 euros mensuales, que D. Argimiro , pese a que este último ha llevado 18 proyectos y actualmente tiene 6.

Es obvio, por tanto, que la cuantía del citado complemento no guarda relación alguna con el número de direcciones de proyectos de investigación asumidas por cada investigador fijo.

Tampoco es cierto que con el citado «complemento de productividad» se esté pagando la diferencia entre el salario que se puede abonar al investigador con arreglo a la financiación de cada programa, y las retribuciones básicas.

Esto queda desmentido, deja claro la sentencia, en el mismo informe de recursos humanos que se aportó por la demandada en su ramo de prueba.

RD de igualdad retributiva

El próximo mes de abril entra en vigor el RD 902/2020, de igualdad retributiva.

La obligación del registro retributivo probablemente va a generar más demandas en los tribunales en materia de brecha salarial y discriminación salarial por razón de género, al contar los trabajadores (y los representantes de los trabajadores) con más herramientas de prueba para demostrar la existencia de dicha brecha salarial.

Por: Estela Martín

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