15 Abr
jubilación fijos discontinuo9s

Decir a un compañero (de piel negra) que «te van a confundir con un terrorista» no constituye acoso discriminatorio

Un comentario como «Irás a (…), te confundirán con un terrorista y pensarán que vas a poner una bomba» es desafortunado (trabajador de piel negra) pero no constituye un supuesto de acoso discriminatorio (art. 6.4 de la Ley 15/2022) cuando se trate de un comentario aislado. Así lo ha entendido el TSJ de Cataluña en una reciente sentencia de 23 de febrero de 2024.

El trabajador demandó por vulneración del derecho fundamental a no sufrir discriminación, en concreto por su origen racial.

El TSJ ratifica la inexistencia de acoso discriminatorio, aunque estima parcialmente el recurso de suplicación interpuesto contra la sentencia del JS nº 22 de Barcelona, nº 258/2023 (26 de julio de 2023), que desestimó la demanda contra la empresa y el trabajador que profirió el comentario, revocando la misma exclusivamente en el pronunciamiento relativo a la multa por temeridad.

El caso concreto enjuiciado

Un trabajador interpuso demanda sobre Tutela de derechos fundamentales (vulneración del derecho fundamental a no sufrir discriminación, en concreto por su origen racial).

El 10 de agosto de 2022, sobre las 14:00 horas, en una conversación entre D. Antonio y D. Augusto, responsable del staff administrativo, éste le dijo al Sr. Antonio :

«Irás a Torre (…), te confundirán con un terrorista y pensarán que vas a poner una bomba».

El trabajador envió un email a recursos humanos de la empresa el 12 de agosto de 2022 denunciando los hechos.

El 31 de agosto se abrió expediente de investigación. Los días 8 y 9 de septiembre se produjeron reuniones con el Sr. Augusto y con el trabajador demandante. El 10 de octubre de 2022 la empresa advirtió al Sr. Augusto que no se repitieran comentarios similares, comentario que consideraban inaceptable. Se da por reproducido el informe de conclusiones de investigación.

El trabajador inició baja por incapacidad temporal derivada de enfermedad común el 12 de agosto de 2022, siendo alta el 15 de noviembre de 2022. El diagnótico fue de ansiedad.

El trabajador es gestor telefónico, puntualmente ha desempeñado funciones en el staff administrativo

El JS desestimó la demanda interpuesta por el trabajador contra la empresa y D. Augusto, imponiendo una multa por temeridad por importe de 300 euros al considerar desproporcionada la indemnización reclamada.

La sentencia del TSJ

El TSJ desestima el recurso del trabajador salvo en lo que respecta a la multa por temeridad.

En síntesis, aunque reconoce que el trabajador codemandado, Sr. Augusto , profirió un comentario que los propios codemandados calificaron de desafortunado, la sentencia estima que se trata de un comentario aislado y adecuadamente tratado por la empresa, tras la denuncia cursada por el demandante, con un expediente de investigación, que concluyó con una advertencia al demandado, Sr. Augusto .

Considera no acreditada la alegada postergación profesional del trabajador tras el incidente.

Aunque queda fuera de toda duda que el comentario hacía referencia a la apariencia externa del demandante, de la que es determinante el color de su piel, no obstante, el TSJ también rechaza que el comentario (al ser aislado) sea constitutivo de acoso discriminatorio.

La defensa del trabajador argumentaba que el comentario encaja en el concepto de acoso discriminatorio del art. 6.4 de la Ley 15/2022:

«Constituye acoso, a los efectos de esta ley, cualquier conducta realizada por razón de alguna de las causas de discriminación previstas en la misma, con el objetivo o la consecuencia de atentar contra la dignidad de una persona o grupo en que se integra y de crear un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo».

Señala el TSJ que «no podemos compartir esta afirmación». No se ha creado un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante u ofensivo. Se trata de un simple comentario que todos interpretaron como desafortunado, pero no malintencionado.

Es evidente que el objetivo no era atentar contra la dignidad del demandante. Cierto es que la norma atiende no sólo al objetivo, sino también a la consecuencia, considerando acoso discriminatorio también la conducta que, sin intención de ello, atente contra la integridad de una persona. Pero este efecto o consecuencia no puede medirse por la especial repercusión que el comentario haya podido tener en una persona concreta, que dependerá también de sus subjetivas circunstancias de sensibilidad, estado de ánimo o experiencias previas.

Debemos valorar el comentario en su globalidad, atendiendo no sólo a su contenido, sino también al contexto, y analizando si reviste gravedad objetiva por sí mismo para ofender a cualquier persona que participe del factor de discriminación en cuestión, en nuestro caso el origen racial.

El comentario se vertió en un contexto de especial confianza, entre compañeros de trabajo, con la espontaneidad de la palabra, no participando de la reflexión propia de la escritura.

Tuvo lugar en un círculo cerrado, en presencia de unas pocas personas, todos ellos compañeros de trabajo, sin ningún extraño a la compañía, y sin intención de que trascendiera fuera de tan reducido ámbito.

Es más, el comentario admite varias interpretaciones. El demandante lo interiorizó como una ofensa por su apariencia externa; y, en concreto, el color de su piel. Pero perfectamente podría interpretarse, también, como una ácida crítica a la sociedad actual, en un estado de permanente alerta y desconfianza, en el que se juzga a las personas por su apariencia externa, con estereotipos y prejuicios.

Multa por temeridad: revocada

En este aspecto, el TSJ revoca la multa por temeridad impuesta al trabajador demandante aunque deja claro que «la indemnización reclamada, de 225.018 euros, únicamente puede calificarse como desproporcionada. Y revelador de ello resulta la propia devaluación en cada sucesivo acto procesal de la actora, rebajando su importe a 60.000 euros en conclusiones, y a 30.000 en suplicación. Si se deshincha con tanta facilidad es porque se infló con la misma ligereza».

Sin embargo, «recuerda» el TSJ que la pretensión indemnizatoria es accesoria, para el caso de que se estime la principal, declarativa, dirigida a que se dejara constancia de la vulneración del derecho fundamental a no sufrir discriminación. Su estudio únicamente procedía en caso de estimación de la pretensión principal.

Y en el caso de que se hubiera declarado la existencia de la vulneración de un derecho fundamental es evidente que se hubiera producido un daño moral susceptible de indemnización, sin necesidad de su concreta acreditación. Y cuya cuantificación resultaría especialmente compleja, sin un baremo legal al efecto, lo que ha dado lugar a una consolidada doctrina jurisprudencial que ha considerado oportuno acudir, con valor orientativo, a las sanciones previstas en la Ley de Infracciones y Sanciones del Orden Social (LISOS), cuyo importe puede llegar a ser, también, muy elevado.

Por todo ello, se revoca el pronunciamiento relativo a la multa por temeridad.

 

Por: Estela Martín

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