17 May
sentencias laborales 2021

No existe despido colectivo si se cambia un ERE inicialmente previsto por bajas incentivadas voluntarias

No existe un despido colectivo y, por tanto, no cabe demanda de extinción colectiva, cuando se cambia un ERE inicialmente previsto por bajas incentivadas pactadas con los representantes.

La AN aprecia de oficio la excepción de falta de acción de un sindicato puesto que tras el periodo de consultas la empresa desistió de aplicar despido alguno y acordó con los sindicatos un sistema de bajas incentivadas de libre adscripción por parte de los trabajadores.

Esto implica que no hubo despido colectivo, ya que todo despido implica la existencia de una declaración unilateral del empresario con efectos extintivos de la relación laboral, lo que en el presente caso no sucede (sent. de la AN de 22 de marzo de 2021).

El caso concreto enjuiciado

El letrado de CGT interpuso demanda solicitando se dictase sentencia en la que se declare la ilegalidad / nulidad del despido colectivo y subsidiariramente la declaración de improcedencia de la medida llevada a cabo por la empresa.

Argumentaba que la empresa el día 30-6-2020 comunicó la RLT su propósito de iniciar un periodo de consultas a fin de llevar a cabo un despido colectivo que afectaría a los centros de trabajo de Madrid, Barcelona, Burgos, Santander, León y Jaén.

El proceso de negociación terminó con las partes negociadoras acordando el establecimiento de un sistema de bajas incentivadas.

La sentencia de la AN

La AN desestima la demana y sentencia que a la vista del contenido del acuerdo que se alcanzó a la finalización del periodo de consultas, cabe la excepción de falta de acción, toda vez que la empresa en el acuerdo con el que se cerró el periodo de consultas manifiesta su renuncia a los despidos y su sustitución por medidas basadas en la voluntariedad

En el presente caso concurre la falta de acción por encontrarnos ante un supuesto de inadecuación objetiva del proceso elegido en relación con la pretensión ejercitada por cuanto que en el presente caso las extinciones que se produzcan con fundamento en el Acuerdo de 5-8-2.020 con el que concluyó el periodo de consultas tienen su encaje en el apartado a) del art. 49.1 E.T y no en el apartado i) del referido precepto legal.

Esto es así, razona la AN, por las siguientes razonas:

1.- La doctrina científica tradicional -Montoya Melgar- ha venido definiendo el despido como la declaración
unilateral del empresario constitutiva y recepticia encaminada a extinguir la relación laboral.

En este mismo sentido, la Sentencia del Pleno de la Sala IV TS de 18-12-2.019 – rcud 71/2.009- indica que «el acto de despido sí es una declaración unilateral que tiene efectos por sí misma en orden a la extinción del contrato».

Desde una perspectiva procesal la modalidad procesal de impugnación de despido del Capítulo I del Título II de la LRJS resulta idónea para impugnar todas aquellas decisiones unilaterales del empleador extintivas de la relación laboral.

La nota característica del despido es la imposición unilateral del mismo por el empleador y el efecto extintivo de la misma en la relación laboral. Así, a la hora de determinar el objeto de la impugnación en el procedimiento del art. 124 de la LRJS, el apartado 1 de tal norma hace referencia a la «la decisión empresarial», la cual puede traer causa de un periodo de consultas finalizado con acuerdo, o sin acuerdo.

En el caso que nos ocupa no existe decisión unilateral extintiva alguna por parte del empleador. Antes
al contrario, al finalizar periodo de consultas y con la mediación de la Autoridad laboral, este desistió de su intención de efectuar un despido colectivo, y las partes negociadoras convinieron el establecimiento de un sistema de bajas incentivadas, las cuales para tener efectos extintivos de las diferentes relaciones de trabajo necesitan en todo caso del consentimiento de los trabajadores afectados.

En definitiva, entiende la AN que no se ha materializado despido colectivo alguno, sino que dicha medida inicialmente propuesta por el empleador a la RLT ha sido sustituida por un Acuerdo de bajas incentivadas, que en modo alguno puede ser conceptuado como despido colectivo.

Esto es así porque para que las extinciones puedan llevarse a cabo es necesario el concurso de la voluntad del empleado mediante su adscripción a las mismas, renunciando en todo caso el empleador a su imposición de forma unilateral.

Por todo ello, concluye la sentencia, la consecuencia de no haber tenido lugar un despido colectivo no ha de ser otra que apreciar la falta de acción del sindicato para impugnar de forma colectiva las extinciones producidas.

Por: Estela Martín

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