10 Jun
infarto en los vestuarios no es accidente laboral

«Mafioso, cabrón, rata cochina»… crear un grupo de Whatsapp para insultar al jefe tras hacer una reivindicación no justifica el despido

El TSJ de Baleares ha ratificado la declaración de improcedencia del despido de varias trabajadoras que crearon un grupo de whatsapp personal (tras realizar una petición a la empresa) donde se lanzaban insultos hacia el jefe, tales como «mafioso», «rata», «cabrón..».

Ahora bien, el TSJ desestima la petición de nulidad al entender que no se ha producido vulneración de la garantía de indemnidad y que el despido viene motivado por los insultos realizados al jefe (STSJ de Baleares de 23 de abril de 2024).

El caso concreto enjuiciado

El 03/12/2021, una trabajadora creó el grupo de chat, vía WhatsApp, denominado » DIRECCION000 «, seguido de un emoticono de un coche, en el que participaban otras 13 trabajadoras, secretarias también, de la empresa demandada, y que posteriormente pasó a denominarse «Cumple Salvadora

. Todas las integrantes prestaban servicios para la mercantil como secretarias. Las siete demandantes formaban parte de dicho grupo.

El día 16/12/2021 las participantes del referido grupo mantienen una conversación sobre la posible respuesta de la empresa a la reivindicación que la mayoría de ellas había efectuado con respecto a los días 24 y 31 de diciembre.

Durante la mañana, las trabajadoras manifiestan su nerviosismo en el chat al percibir algunas de ellas, una llamada o visita del Sr. Rubén , superior jerárquico de las mismas, o de alguna otra persona por la que se les pudiera exigir algún tipo de explicación sobre la citada reivindicación.

Aproximadamente a las 14:23h, y hasta las 14:52h, algunas integrantes conversaban sobre cómo responder a la comunicación que el Sr. Rubén les había dirigido, en respuesta a su reivindicación

Por carta fechada el 17/01/2022, la empresa comunicó a las trabajadoras su despido disciplinario basado en el art. 54.2.c) del E.T. y en el art. 43.3 del Convenio colectivo nacional de Autoescuelas.

En dicha carta se alude, en síntesis, a las ofensas verbales proferidas por cada una de ellas al empresario, don Rubén , en una conversación de WhatsApp, mantenida entre compañeras de trabajo. Concretamente, las expresiones que se imputan a cada una de las trabajadoras demandantes, son (entre otras) las siguientes:

– «y cerrar express»; el 16/12/2021 a las 21:32h.
– «Está flipado»; el 17/12/2021 a las 14:18h.
– «[…] que rata cochina, cuanto más tienen más quieren»; el 18/12/2021, a las 11:13h.
– «Ella es su novia? Qué estómago pues como pareja otro cero»; el 18/12/2021 a las 12:10h.
– » Rubén es un descarado tio»; el 20/12/2021 a las 13:06h.
– «Es de perro judío esto […]»; el 21/12/2021 a las 18:16h.

– «Es muy retorcido no sabéis cuanto [emoticonos sonriendo] en serio»; el 16/12/2021 a las 20:33h.
– «Es ridículo»; el 17/12/2021 a las 10:09h.
– «Me parece tan ruin»; el 17/12/2021 a las 15:00h.
– «[…] Enserio es tan subnormal»; el 17/12/2021 a las 20:08h.
– «Dictador»; el 18/12/2021 a las 10:59h.
– «Se está quedando sin pelo otra vez»; el 18/12/2021 a las 11:26h.
– «No no Rubén no las mantiene eh ya os lo digo que soy amiga de su ex y poco le sacan…algo le sacarán pero
poca cosa»; el 18/12/2021 a las 12:18h.
– «Q asco»; el 18/12/2021 a las 12:19h.
– «Q patetico.Es patetico»; el 21/12/2021 a las 10:51h.
– » Alfonso le quema la casa»; el 21/12/2021 a las 11:06h.

Hijo de la gran puta este»; el 21/12/2021 a las 16:20h.
– «Me he pasado la polla de Rubén por la boca en la cámara»; el 21/12/2021 a las 16:39h
– » Rubén funciona con el miedo. Y yo ya me paso su miedo por el coño»; el 21/12/2021 a las 16:50h.
– «Quemo cami salard vamos»; el 21/12/2021 a las 17:14h.
– «Primero de todo. El es un ilegal»; el 21/12/2021 a las 18:21h.
– «Lo de hoy mio es algo aposta…se debe pensar que os manejo o algo el subnormal pq no tiene otra palabra
para el q subnormal. Le he dicho cuando me ha dicho me vas a decir algo interesante? El quiere nombres»; el
21/12/2021, a las 18:28h.
– «[…] el problema de Rubén es que se mete tanta droga que se olvida de las cosas […]»

«Buenos días señor Rubén , espero que no haya podido dormir»; el 18/12/2021 a las 11:21h.
– «Es un maltratador psicológico»; el 18/12/2021 a las 11:21h.
– «Qué estúpido es. Era para decirle, te la tendrías que poner tú [la mascarilla] y así nos ahorramos verte media
cara»; el 18/12/2021 a las 11:35h.
Irene
– «Vaya subnormal»; el 16/12/2021 a las 18:13h.
– «Le hace el culín así [3 emoticonos excremento]»; el 16/12/2021 a las 18:34h.
– «El Rubén se está poniendo fondón otra vez el tío»; el 16/12/2021 a las 19:37h.
– «Mafioso»; el 16/12/2021 a las 19:39h.
– «Q cabron»; el 17/12/2021 a las 16:10h.
– «Que sin vergüenza»; el 17/12/2021 a las 16:55h.

En fecha indeterminada, una de las participantes del referido grupo de WhatsApp, la trabajadora Araceli , facilita voluntariamente el contenido de las conversaciones al empresario, Rubén (interrogatorio del RL y testifical de Araceli ).

Se estima en parte la demanda interpuesta por las trabajadoras y se declara improcedente su despido, pero se desestima la nulidad

La sentencia del TSJ de Baleares: despido improcedente pero no nulo. Insultos al jefe tras realizar una reivindicación.

El TSJ ratifica la declaración de improcedencia del despido y desestima el recurso de las trabajadoras que reclamaban la nulidad.

Razona el TSJ que la sentencia de instancia ha desestimado la pretensión de nulidad por vulneración de la garantía de indemnidad al entender que no puede deducirse con toda claridad y contundencia que el despido viniera motivado única y directamente por la reivindicación efectuada por las trabajadoras el 16/12/2021, con respecto a los días 24 y 31 de diciembre, sino que la decisión extintiva encuentra su causa, con independencia de su licitud, en el conocimiento por parte del empresario del contenido de las conversaciones que las demandantes habían mantenido en el referido grupo de WhatsApp.

El razonamiento de la juzgadora para descartar el móvil represivo, por consiguiente, pivota en dos hechos: que no todas las participantes en la reivindicación fueron despedidas y que sólo lo fueron las que se expresaron en términos insultantes en el grupo de WhatsApp.

Comparte el TSJ los razonamientos del JS y desestima la petición de nulidad efectuada por las trabajadoras.

Por parte de la empresa se pedía la declaración de procedencia del despido al entender que las expresiones pronunciadas por las trabajadoras en el grupo de WhatsApp, » comportan un ataque de suficiente entidad hacia el empresario, su pareja y otros compañeros de trabajo, como para que entendamos de manera razonable que la convivencia en el seno de la empresa entre las partes, una vez ha tenido el empresario conocimiento de las mismas, no puede resultar ya posible en el futuro, al haberse quebrantado por aquellas la concordia social»

Entendía la empresa que los insultos y ofensas revestían la suficiente gravedad como para justificar el despido. Lo descarta el TSJ

Se trata de un chat privado y tales expresiones las manifestaron las demandantes en un grupo de WhatsApp en el que no estaba ni el empresario, ni su pareja, ni el resto de la plantilla, sino que es un grupo de WhatsApp creado con ocasión de la comunicación dirigida al empresario…reclamando el derecho del que se creían asistidas de no prestar servicios los días 24 y 31 de diciembre y en el que participaban -solamente- todas las reivindicantes».

Se trata, por consiguiente, de un canal de comunicación entre las trabajadoras en conflicto con el empresario, en el que -lógicamente- no participa ni él ni ninguna persona allegada al mismo, ni tan siquiera del resto de la plantilla no implicada en la reivindicación, lo que -a criterio de la Sala- no es ya que degrade la gravedad de las expresiones utilizadas, en el contexto de conflicto creciente que describe la secuencia cronológica de las conversaciones reproducidas, sino que -simple y llanamente- debiera haber impedido la imputabilidad de las mismas para justificar el despido disciplinario

Además el TSJ entiende que aunque fuese una de las participantes en el grupo la que enseñase los mensajes de Whatsapp al empresario, el hecho de que dicha trabajadora fuera participante de dicho grupo «no la legitimaba, a nuestro entender, para transmitir el íntegro contenido de las conversaciones en dicho chat al empresario, ni legitima la validez de dicho conocimiento por el mismo ni, menos aún, la utilización con fines disciplinarios de la información obtenida».

El chat de WhatsApp no se creó ni se utilizó para esta finalidad, sino para coordinarse las trabajadoras implicadas en una legítima reivindicación frente al empresario. Era, pues, un canal de comunicación «cerrado», con expectativa de secreto o, cuanto menos, de intimidad, en el que podían expresarse libremente, por lo que las expresiones que profirieron a través del mismo en sus conversaciones.

Por todo ello, se desestima la declaración de procedencia del despido.

Se desestima el recurso de suplicación de las trabajadoras (no cabe la declaración de nulidad) y se ratifica la declaración de improcedencia. Y por parte de la empresa, se estima su recurso pero únicamente en lo tocante al cálculo de la indemnización por despido correspondiente a una de las trabajadoras.

Por: Estela Martín

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