28 Nov
sentencias laborales 2024

Un TSJ ratifica la consideración de un suicidio como accidente laboral por el acoso sufrido por parte de la Directora Financiera

El TSJ de Madrid ha desestimado el recurso de suplicación interpuesto por una mutua y una empresa contra la sentencia que declaró que el suicidio de un trabajador constituye accidente laboral debido a la situación de acoso que sufría por parte de la Directora Financiera de la empresa (STSJ de Madrid de 30 de octubre de 2023).

Razona la sentencia que ha quedado acreditado que la decisión de quitarse la vida estuvo vinculada de manera próxima y directa con su trabajo, tanto por la sobrecarga que le impedía descansar debidamente y hacer vida social y familiar, situación que la empresa conocía por los delegados de Prevención y no hizo nada por solucionar, como por la situación de acoso referido por parte de la Directora Financiera.

El caso concreto enjuiciado

La sentencia recurrida estimó la demanda indicada, interpuesta por Dª Felicisima , en su propio nombre, y en el de su hijo menor, Carlos Jesús , frente a la mutua, frente a la Empresa y frente al INSS y TGSS, declarando la contingencia de accidente de trabajo respecto de la pensión de orfandad del menor demandante, con efectos de 3-03-23, condenando a las demandadas cada una de ellas en su legal responsabilidad y con los efectos económicos que conllevase tal declaración.

El trabajador se quitó la vida en el baño de su domicilio a las 5 de la mañana.

Frente a dicha sentencia se alza en suplicación tanto la Abogada del Estado como la mutua.

El TSJ desestima el recurso.

La sentencia: suicidio como accidente laboral. Acoso

La empresa argumentaba que el suicidio no se produjo ni en tiempo ni en lugar de trabajo y que extender tales parámetros, como hace la juzgadora de instancia, supondría imputar al empresario todos los riesgos a los que se enfrenta el trabajador.

Entendía asimismo la empresa que los correos que se envía el trabajador a sí mismo, antes de quitarse la vida, los remite a través de su cuenta de correo electrónico personal, lo que contribuye a concluir que no estaba realizando funciones laborales. Además, el fallecido no fue autorizado para realizar horas extras, como exige el convenio colectivo. Por todo ello, argumentaba la empresa que el accidente no tuvo lugar en tiempo de trabajo.

Y en cuanto al lugar de trabajo, argumentaba la empresa que quedó acreditado en juicio que era una persona desorganizada, y ello no puede ir en detrimento del empresario, imputándole las consecuencias derivadas de un acto voluntario y deliberado del trabajador calificado además como multicausal por los profesionales de la medicina

El TSJ desestima las argumentaciones de la empresa.

Por un lado, el análisis del suicidio del trabajador desde la perspectiva del nexo causal existente en concreto entre el acto suicida y el trabajo prestado da lugar a una primera sentencia estimatoria de la calificación de accidente de trabajo, que (s.e.u.o.) es la dictada por esta Sala de lo Social del Tribunal Supremo el 29 de octubre de 1970 (RJ 1970, 4336). Se acredita en el caso que el suicidio fue provocado por una situación de trastorno mental, producida a su vez por las vicisitudes y secuelas de un accidente de trabajo.

A partir de los años setenta, la jurisprudencia no establece ya una exclusión automática del accidente de trabajo por suicidio del trabajador, obligando la doctrina jurisprudencial a considerar la conexión existente en cada caso concreto entre la conducta de suicidio y las circunstancias del trabajo prestado.

Es cierto, razona el TSJ, que en el caso concreto que nos ocupa, entendemos que no puede considerarse que el suicidio de D. Virgilio se produjera en tiempo y lugar de trabajo, con lo que no sería aplicable la presunción de laboralidad del art. 156.3 LGSS.

No podemos afirmar que el suicidio de D. Virgilio , que tuvo lugar en su domicilio el día 2 de marzo de 2020, a las 5 de la madrugada, pueda situarse en tiempo y lugar de trabajo, toda vez que ello implicaría dejar en manos del trabajador, la definición de su horario; máxime, cuando no consta que en el momento de producirse el óbito, estuviera realizando actividad laboral alguna.

Dicho esto, es necesario demostrar que el trastorno depresivo o ansioso que sufría el fallecido, y que fue el desencadenante del suicidio, tenía su causa última en su actividad laboral, pues como ya viene reconociendo la jurisprudencia anteriormente citada, a veces el suicidio se produce por una situación de estrés o de trastorno mental que puede derivar tanto de factores relacionados con el trabajo como de factores extraños al mismo.

Por tanto, si la causa de la ansiedad, el estrés que padecía el trabajador y que fue el desencadenante de la conducta suicida era laboral, estaremos ante un accidente de trabajo, como declaró la STS de 29/10/1970 , y si, por el contrario, el cuadro ansioso-depresivo grave no puede imputarse directamente al trabajo o, al menos, estimarse agravado por la situación laboral, no sería procedente la calificación de accidente laboral, como también expuso el Tribunal Supremo en STS de 28/01/1969

Pues bien, entiende el TSJ que los hechos probados permiten considerar que existió una clara conexión o relación de causalidad entre la acción suicida y el trabajo, que harían aplicable el apartado e) del art. 156.2 LGSS (» enfermedades no incluidas en el artículo siguiente, quee contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo»).

El origen de la situación psíquica del fallecido está relacionada de manera indudable con su trabajo, teniendo su causa última en el mismo, habiendo quedado acreditada la
existencia de un nexo causal entre el acto del suicidio y la clínica de ansiedad o estrés laboral que padecía.

Consta acreditado que la tarde del 28 de febrero, el trabajador acudió al médico de urgencias, manifestando que duerme poco desde hace 15 días, 2-3 horas diarias, nervioso, con estrés laboral, no refiere más sintomatología. Se diagnostica insomnio y ansiedad.

El trabajador escribe cartas a su pareja, a su hijo, a sus compañeros, a su jefe, Fermín , en las que la única causa que alega para haber llegado a esa situación es la situación laboral, que le ha desbordado. Se refiere además a su superiora, señalando que le ha hecho la vida imposible, que ha maquinado contra él, le ha aislado, gritado, ninguneado, ha jugado en connivencia de las chicas a aislarle.

Así las cosas, entendemos, compartiendo el criterio de la juzgadora de instancia, que los problemas de índole laboral tienen una clara conexión temporal con el acto suicida

En las cartas, el trabajador pide perdón a sus compañeros, reconoce que ha podido equivocarse, y que no merece vivir; justifica su trabajo en las cuentas, diciendo «los estados financieros están bien, es solo la nota de deudores»; reconoce los posibles errores en su trabajo.

No constan antecedentes psiquiátricos o patologías previas que pudieran desvincular el fallecimiento del actor, con la problemática laboral a la que venimos haciendo referencia, y por ello hemos de concluir que la decisión de quitarse la vida estuvo vinculada de manera próxima y directa con su trabajo, tanto por la sobrecarga que le impedía descansar debidamente y hacer vida social y familiar, situación que la empresa conocía por los Delegados de Prevención y no hizo nada por solucionar, como por la situación de acoso referido por parte de la Directora Financiera.

 

Por: Estela Martín

Linkedin TopVoices España 2020. DirCom & RSC en ...

Buscar
Categorías
Loading

Llámanos